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Casos de estudio

Alma investiga la formación de las estrellas

Alma investiga la formación de las estrellas

Alma investiga la formación de las estrellas

En otoño de 2008 un grupo de ingenieros y técnicos especialistas en materiales compuestos de alto rendimiento pertenecientes a la empresa Duqueine, con sede en las cercanías de Lyon (Francia) viajará a los Andes chilenos. Pero no para pasar sus vacaciones, sino para instalar dos semiparaboloides de compuesto de carbono para la primera antena de la serie europea de antenas del radiotelescopio interferométrico Alma (Atacama Large Millimeter Array). El objetivo es que para 2012 estén en funcionamiento alrededor de 60 antenas: una aventura única para los especialistas y también para la empresa, que se ha ido creando un mercado poco corriente con sus productos de grandes dimensiones montados a medida.

 

 

Los astrónomos quieren contar con lo mejor del mercado para poder observar las estrellas. Alma, el proyecto más grande a escala mundial en el campo de la radioastronomía, está ubicado en un emplazamiento único, a más de 5.000 metros de altura, en la meseta de Chajnantor del desierto de Atacama. Las condiciones allí son extraordinariamente favorables: un cielo despejado y un aire extremadamente seco y translúcido. Cada una de las antenas capta su porción correspondiente de ondas de radio, que transmite a través de cables fijos tendidos a menor altura (2.900 metros). Pero la verdadera singularidad de Alma radica en la interferometría: las informaciones emitidas por cada una de las antenas son “reunidas”. De este modo, las 64 antenas juntas se convierten en un gigantesco radiotelescopio con unas dimensiones variables que van de los 160 x 250 m en configuración compacta hasta los 15 km de diámetro que se alcanza desplazándolas (con ayuda de vehículos especiales, pues cada antena completa pesa 100 toneladas).

 

Las antenas europeas están fabricadas por el Grupo AEM (Alcatel Alenia Space, European Industrial Engineering SrL, MT Aerospace) y sus proveedores, entre ellos Duqueine. «La competencia para obtener el encargo de fabricar el reflector de las antenas fuedura. Al fin y al cabo, se trata de un prestigioso proyecto europeo de referencia. Y a finales de 2006 ganamos nosotros», declara con orgullo Jérôme Aubry, Director Comercial y de Marketing de Duqueine.

 

 

En el interior de la antena, una antena parabólica capta ondas de radio y las concentra hacia el receptor situado en el foco. La antena parabólica tiene 12 metros de diámetro, 3 metros de altura y pesa 5 toneladas; su superficie sólo puede desviarse un máximo de ±1,5 mm respecto a la forma ideal. «La precisión es importante, ya que sobre esta superficie nosotros fijamos los soportes del dispositivo micrométrico de enfoque que acogerán la superficie reflectora, ¡cuyo emplazamiento no puede sobrepasar un margen de ±25 μm!», aclara Francis Sedeilhan, director del proyecto y responsable de haberlo encauzado.

 

Y la carrera empezó nada más cerrarse el contrato. La antena parabólica estaba ya concretada en su geometría (dimensiones y precisión) y funcionamiento (rigidez, dilatación, resistencia al viento), pero aún hacía falta diseñarla en detalle. El despacho de proyectos de Duqueine (unos 30 ingenieros) se puso manos a la obra siguiendo un procedimiento design to cost. El material empleado se compone de fibra de carbono extra rígida de AC G (394 GPa). Fue necesario fabricar los perfiles sobre los que iba a colocarse los elementos cortados a medida y determinar el proceso de producción: corte del carbono y conformación de lotes (kitting), colocación, temperatura y ciclo de endurecido, corte de piezas mediante chorro de agua, etc. Cada antena parabólica consta de 16 elementos (los llamados slices), cada uno de los cuales está formado a su vez por 15 piezas soldadas. El ensamblaje de cada unidad se efectúa en un bastidor de montaje bajo la aguda mirada de un Laser Tracker X de FARO . Y con el fin de facilitar el transporte, el reflector se termina en forma de dos antenas semiparabólicas. De ahí que fuera necesario el viaje a Chile, aunque solamente para la primera antena.

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Sobre Duqueine

Das En 1982, Gilles Duqueine fundó la empresa para operar en los sectores deporte, tiempo libre y competición. En 2001, contaba con aproximadamente 20 empleados. Hoy, Duqueine, con 340 empleados, obtiene un volumen anual de ventas de 25 millones de euros (el 35% en exportaciones). Con tres centros de producción, su actividad de negocio se reparte en las áreas navegación aérea (60 %), industrial (25 %) y deporte y competición (15 %). Massieu, en el departamento de Ain, a 30 km de Lyon, 6.800 m2, 160 empleados, Nantes (adquirido a Bretagne Composites a finales de 2007), 6.000 m2, 120 empleados, 95 % para la navegación aérea (en las cercanías de Airbus), Timisoara, Rumanía, 4.000 m2, entre el 60 % y el 50 % sector industrial, 40 % deporte y ocio (40.000 ruedas de bicicleta al año) y 10 % navegación aérea.

www.duqueine.fr

 

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